Editores y transformación digital

Editores y transformación digital 

Estamos viviendo una época llena de retos para los editores, repleta de cambios tecnológicos y de hábitos de la audiencia. Las editoriales llevan años buscando un modelo que les permita continuar, discuten sobre la viabilidad de los formatos, si vencerá el formato digital, si el impreso logrará sobrevivir o si, por el contrario, ambos convivirán en armonía.

El sector editorial ya ha sido protagonista de grandes transformaciones a lo largo de su historia, tanto desde el punto de vista técnico como social del que ha salido fortalecido, buscando nuevos formatos con los que difundir el contenido. Desde el siglo XV la figura del editor ha sido clave para la selección de contenidos, adecuarlos para la audiencia y buscar la manera más eficiente para difundirlos, y aún hoy sigue siendo así.

Las editoriales deben mirar atrás y ver qué se ha conseguido con las transformaciones previas para ver qué deben buscar:

El Renacimiento

En 2015 se cumplió el quinto centenario del fallecimiento de Aldo Manuzio quien es considerado como el primer editor. Desarrolla su actividad durante finales del siglo XV y comienzos del XVI y entre sus múltiples innovaciones cabe destacar dos que provocaron grandes transformaciones: por un lado, fue el creador de la primera editorial literaria, añadiendo al oficio de impresor el de editor como lo conocemos hoy; y por otro, gracias a su visión comercial, buscó un formato que mejorara las ventas y popularizó el libro de bolsillo, publicando literatura en octavo, un formato menor al que se utilizaba hasta entonces. Estas innovaciones permitieron, aunque no era su objetivo inicial, aumentar la tirada de las obras, reducir sus costes y como consecuencia, mejorar la difusión de las obras transformando el mercado del libro.

En rústica

Hasta el siglo XX el sector editorial siguió evolucionando, se introdujeron tanto nuevas técnicas de impresión y de encuadernación como de difusión, pero es en la década de los treinta cuando siendo favorecido por la disminución de la tasa de alfabetismo y los avances técnicos como la encuadernación en rústica el libro se populariza facilitando el acceso al libro. En 1935 en Inglaterra, Penguin lanza su colección de bolsillo (paperbacks) para llegar al gran público con libros baratos, pero de calidad. Algo semejante sucedió en los Estados Unidos en 1939 con Simon and Schuster. Como en el Renacimiento, se consiguió reducir los costes y mejorar la difusión de las obras.

Desde entonces se han producido cambios en el diseño de los libros y en la manera de promocionar las obras y a sus autores, pero será la aparición del libro digital el siguiente hito disruptivo.

El libro digital

A finales del siglo XX, en la década de los setenta, comienzan a digitalizarse en los Estados Unidos las primeras obras dentro del proyecto Gutenberg, proyecto que sigue hoy en día para dar acceso gratuito a través de Internet a las obras clásicas (en España, en 1998, inició su desarrollo la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes para las lenguas hispánicas). La comercialización de los primeros libros electrónicos se produce en 1993 con iniciativas como Digital Book con la venta de libros digitales en diskette.

Poco a poco el sector empieza a mirar al mundo digital, y grandes empresas comienzan a explorar las posibilidades que ofrece Internet para la venta del libro electrónico, así, en 2002, Random House y HarperCollins comienzan a vender su catálogo electrónico en Internet, en 2006 Sony lanza su Reader con tinta electrónica para leer los libros electrónicos y en 2007 Amazon lanza Kindle para convertirse en la gran librería digital, tanto para los dispositivos, como para los libros digitales e impresos.

Conclusión

Es en este punto cuando podemos decir que comienza la transformación digital del sector. Las editoriales se ven amenazadas y empiezan a buscar nuevas fórmulas a partir de este formato, viendo cómo parte del negocio tradicional es canibalizado y los ingresos se reducen: por un lado, se extiende la idea de que el precio de venta debía ser muy inferior al papel, que en casos como el español hay que añadir el hecho de que el libro digital es gravado con un IVA muy superior al libro en papel (21 % y 4 %, respectivamente); y por otro, la digitalización ha facilitado la piratería del libro.

Así, en poco más de una década, este formato ha crecido de manera considerable desde su aparición, pero no logra incrementar el valor del mercado. Durante los últimos años ha habido una caída en los ingresos aunque ya en el último informe sobre el sector del libro en España (2017) vuelve a haber crecimiento en el sector, la venta en digital en 2015 crece un 4,9 % y en papel en 4,4 % que representa un 90 % del mercado del libro, por lo que quizá esta transformación no afecte solamente al formato. Es cierto el gran perjudicado con la aparición de libro digital es el libro de bolsillo, cayendo la facturación un 9 % en 2015 (acumula un 51 % desde 2011), por lo que es posible que afecte a una parte del sector pero la transformación digital real vaya más allá.

Con estos datos, ante la transformación digital, el sector editorial debe preguntarse ¿realmente la transformación digital en el sector editorial es sólo un cambio de formato?, o ¿hay que buscar nuevas vías que realmente mayor difusión del contenido y mayor rentabilidad como en anteriores transformaciones?

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